COMERCIO JUSTO Y PROCESOS DE UPGRADING

 Por Karen Vargas y Javier Guevara 

El comercio justo es un sistema alternativo al convencional que busca realizar prácticas económicas transparentes, equitativas y más justas, así como también contribuir al desarrollo de las capacidades del productor.

El comercio justo es un modelo alternativo al comercio convencional que se basa en realizar prácticas económicas transparentes, equitativas y más justas; además, posibilita crear lazos directos entre los productores agrícolas de países del Sur y los consumidores de los países del Norte, y con ello lograr que se eliminen los términos de intercambio tan marcados en las acciones comerciales que afectaban a los productores, pues al tener tantos intermediarios no podían acceder a una buena parte de las ganancias por la venta de sus productos (Coscione, 2015).

Este tipo de comercio se fundamenta en el cumplimiento de diez principios básicos, los cuales se enfocan en generar mejores condiciones económicas, sociales, culturales y ambientales, y así contribuir al desarrollo sostenible, especialmente de los pequeños productores del Sur. El principio número 8 hace referencia a que se debe contribuir al desarrollo de las capacidades del productor que trabajan en este tipo de comercio. Esto quiere decir que los productores que produzcan y comercialicen bajo el sistema de comercio justo deben y están apoyados para mejorar sus habilidades de gestión, capacidades de producción y acceso a mercados locales e internacionales. Por tal motivo se entendería que las organizaciones de comercio justo son capaces de realizar procesos de upgrading —ascenso o mejoras— en sus cadenas productivas.

Sin embargo, al existir una tendencia a la producción con poco valor agregado, generar procesos de upgrading dentro de las cadenas productivas es un gran reto que no todas las organizaciones de comercio justo logran cumplir. Esta tendencia que tiene el sistema de comercio justo se debe a que en su mayoría los productos son de origen agrícola, caracterizados por su bajo nivel de transformación industrial. Esto provoca que su base de exportaciones sea altamente dependiente de un número limitado de productos (FIBL, 2005).

 Para el caso de Ecuador, la exportación de los productos de comercio justo representa aproximadamente el 1% del total de exportaciones no petroleras y tienen como principales destinos de exportación a países como Estados Unidos, Alemania y Bélgica. Los productos que se ofertan mediante este tipo de comercio mantienen la tendencia mundial de ser en su mayoría de origen agrícola con poco nivel de transformación, es así que de las 42 organizaciones de comercio justo existentes en el país los productos que principalmente exportan son: cacao en grano, bananas o plátanos frescos y café sin tostar (Ministerio de Comercio Exterior, 2014).

 A partir de esta realidad en que funciona el comercio justo a nivel mundial, y más particularmente en Ecuador, surge el deseo por analizar los factores que influyen en el proceso de upgrading. En función de ello se realizó una minuciosa revisión bibliográfica y entrevistas realizadas tanto a expertos en el tema de comercio justo como a representantes de las principales organizaciones de comercio justo en el país, como lo son Fundación Sinchi Sacha, Fundación Maquita Cushunchic-Comercializando como Hermano (MCCH) y Grupo Salinas.

Es importante entender que el upgrading es «[…] el proceso por el cual los agentes económicos se mueven de actividades de bajo valor a actividades de alto valor, en las redes de producción global» (Sandoval, 2015, p. 181). También «implica aprendizaje organizativo para mejorar la posición de las empresas o de las naciones en el comercio internacional y en las redes de producción» (Gereffi, 2001, p. 32) y para conseguirlo se requiere no solo de capital físico y humano, sino también de capital social (Gereffi, 2001). De tal manera, el upgrading es una alternativa para que los procesos que se llevan a cabo en las cadenas de valor adquieran más fuerza y con ello los actores mejoren los ingresos y el acceso a mercados internacionales, lo que se traduciría en mejores oportunidades para los productores (gtz, 2007).

Así, se han podido identificar cuatro factores determinantes en los procesos de upgrading en las cadenas productivas de las organizaciones de comercio justo en el país; éstos son: i) políticas económicas, ii) relaciones de poder, iii) falta de infraestructura tecnológica, recursos e información, y iv) la volatilidad e incertidumbre del mercado. Adicional a los factores establecidos anteriormente, y gracias a entrevistas realizadas, se identificaron dos factores que influyen de manera sustancial en los procesos de upgrading de las organizaciones de comercio justo: i) la capacidad de innovación y cultura asociativa, y ii) la conciencia social y consumo responsable. Posterior a la identificación de los factores, se analizó si cada uno de ellos posibilita o limita los procesos de upgrading de las organizaciones de comercio justo en Ecuador, y sobre todo el porqué.

Respecto a las políticas económicas se determinó que para las organizaciones de comercio justo ecuatorianas se han desarrollado importantes avances, pues cuenta con un importante marco legal y normativo que menciona al comercio justo; destacan la Ley Orgánica de Regulación y Control de Poder de Mercado y la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública e incluso la propia Constitución Política del Ecuador. En estas leyes se pretende dar oportunidades para que los productos de comercio justo tengan mayor participación en mercados locales. Sin embargo, son pocas las iniciativas que lleva a cabo el Estado para fomentar el comercio justo de manera más concreta, por ejemplo, podría hacerlo dando preferencias arancelarias, facilitando el acceso a créditos, apoyando tanto en la promoción a nivel nacional e internacional en ferias y demás eventos, entre otras formas de fomento que esperan las organizaciones. Por estas razones se establece que falta mucho por hacer para que las políticas económicas sean un factor que posibilite procesos de ascenso en las cadenas de valor de las organizaciones ecuatorianas.

Asimismo, las relaciones de poder son un factor que limita a los procesos de upgrading, pues las organizaciones de comercio justo se sienten subordinadas por las grandes empresas y transnacionales que, valiéndose de sus capacidades tecnológicas, de capital y de acceso a mercados, condicionan e impiden que puedan ascender en la cadena. Por tales motivos, el poder que ejercen las transnacionales sobre las organizaciones de pequeños y medianos productores de comercio justo resulta un limitante para éstas, pues la competencia en precio, volumen y, muchas veces, en calidad hace que no tengan acceso a grandes mercados y su participación se limita a nichos de mercado muy específicos y sobre todo impide y desmotiva a los productores a ascender en la cadena de valor (Otero, 2004).

Para las organizaciones de comercio justo, la falta de infraestructura tecnológica, recursos e información constituye un factor limitante para desarrollar procesos de ascenso, pues impide disminuir sus costos de producción, diferenciarse de la competencia, tener más acceso en el mercado y por ello los productos tienen poco o escaso valor agregado. El impedimento para que las organizaciones no inviertan en mejorar sus procesos con infraestructura tecnológica, es la falta de capital e incapacidad de endeudamiento, además de la incertidumbre así como la volatilidad constituyen un factor que limita el ascenso en la cadena de valor por parte de las organizaciones de comercio justo.

Como se mencionó en párrafos anteriores, las entrevistas dieron cuenta de dos factores adicionales que no estaban siendo considerados inicialmente y, sin duda alguna, son dos importantes factores que demuestran limitaciones a las que se enfrentan las organizaciones de comercio justo ecuatorianas. El primero hace referencia a la capacidad de innovación y a la cultura asociativa, éste es un factor sobre el que se podría trabajar para alcanzar procesos de upgrading, pues implica desarrollar conocimientos enfocados en mejorar la parte productiva, comercial y asociativa de la organización, para con ello conseguir un valor estratégico que permita a la organización tener mayor capacidad de endeudamiento, de producción y se facilite la transferencia de tecnologías, aprendizaje y conocimiento. Actualmente, este factor constituye un limitante para las organizaciones porque las personas que la integran no logran asociarse por falta de compromiso, información o temor a fracasar y, por ende, su capacidad de innovación no se lleva a cabo.

 El segundo factor es la conciencia social y el consumo responsable; éste es un factor limitante para que las organizaciones generen procesos de mejora en sus productos, pues en Ecuador la sociedad en conjunto —los consumidores, las empresas, escuelas, institutos y universidades e instituciones hasta la administración pública— no conoce los beneficios globales del comercio justo tanto para el consumidor como para el productor. De ahí que no se interesa en fomentar y apoyar mediante su consumo a este tipo de comercio y prefiere los productos de las grandes transnacionales, pues solo ven características como el precio o la calidad y no su procedencia. Por ello, las organizaciones no sienten apoyo para innovar o crear productos para ofrecer en el mercado, pues consideran que no podrían ser aceptados por una considerable demanda.

En definitiva, en las organizaciones de comercio justo ecuatorianas existe mucho por mejorar para que se puedan dar procesos de upgrading y lo fundamental está en el papel de tres actores: Estado, productores y consumidores. El Estado a través de políticas económicas más participativas, directas y sobre todo enfocadas en apoyar el comercio justo, establecer preferencias crediticias, fomentar asociatividad, dar preferencias en el sistema de compras públicas, etc. Los productores, pues deben trabajar en la capacidad de innovación y cultura asociativa, es decir, agrupándose, capacitándose y crear lazos duraderos que beneficien a toda la organización. Y, por último, los consumidores que, mediante la concientización en el apoyo e importancia que requiere el comercio justo, podemos ayudar para que este sistema crezca y así contribuir a mejorar las condiciones de los pequeños y medianos productores de nuestro país mediante el pago de un precio justo por sus productos. Solo de esta manera se conseguirá que los mismos factores que hoy les limita se conviertan en posibilitadores para que tanto las organizaciones como la red de comercio justo crezca y se fortalezca.