REFLEXIONES SOBRE EL ACUERDO COMERCIAL DEL ECUADOR CON LA UNIÓN EUROPEA

Por Luis Padilla

El acuerdo entre Ecuador y la Unión Europea, que es una oportunidad para la dinamización del sector privado exportador, exige reflexiones más allá de las comerciales.

El acuerdo comercial del Ecuador con la Unión Europea (UE) tiene como objetivo profundizar las relaciones comerciales entre ambos bloques económicos dentro del proceso de globalización que se ha desarrollado en las últimas décadas. Dicho acuerdo implica la reducción de las restricciones impuestas al comercio internacional por medidas proteccionistas que mantenía el continente europeo. Es importante señalar que este acuerdo con templa la libre circulación de bienes y servicios, pero no incluye la movilidad y tránsito de las personas. Las exportaciones ecuatorianas, antes de este acuerdo, vivían en constante zozobra bajo la amenaza permanente de la UE por la no renovación del tratamiento de preferencias arancelarias.

Altos funcionarios del gobierno ecuatoriano han manifestado que este acuerdo potencia al máximo las posibilidades del país. Se generarían ingresos por USD 300 millones para el país en los dos primeros años, producto de las exportaciones del sector privado de productos primarios que, hay que decirlo, estarán concentradas en pocas empresas; pues de acuerdo con varios analistas se considera que solo favorecerá a pocos exportadores y pondría a los empresarios nacionales a competir en condiciones desiguales con productores europeos que aprovechan las subvenciones y preferencias arancelarias que les permiten ser competitivos.

Este acuerdo comercial se lo debe considerar bajo tres aspectos: i) regional: desde la década de los 80 del siglo pasado se inició el diálogo entre la UE y varios países latinoamericanos —incluido el Ecuador— conocido como el Grupo de Río; ii) subregional: que comprende el Acuerdo de Cooperación Unión Europea-CAN, diálogo que se inició en la década de los 70; más adelante, en 1983 se firma el primer acuerdo en el que se cubren temas de interés para las partes; y iii) bilateral: UE-Ecuador, que busca fortalecer  el sistema multilateral de comercio y en el ámbito político la defensa y promoción de la democracia y respeto de los derechos humanos. La reducción de medidas proteccionistas al comercio, implicaría que Ecuador acceda a mejores condiciones comerciales. Es importante analizar los efectos macroeconómicos y microeconómicos.

 En un régimen monetario de tipo de cambio fijo —como es el de la dolarización— la entrada de divisas a través del aumento de exportaciones resulta fundamental para el sostenimiento del sistema monetario. De acuerdo con las cifras del Banco Central del Ecuador (BCE), nuestro país exportó el 15,12% del total de exportaciones en el 2015 hacia la UE, que lo convierte en el tercer socio comercial luego de los países latinoamericanos —con el 31,8%— y de Estados Unidos —29,9%—. Estos datos demuestran la importancia del acuerdo. Por otro lado, en 2015 el Ecuador obtuvo un resultado positivo en la balanza comercial con la UE, con un superávit de 407,67 millones de dólares en términos FOB (Free On Board, por sus siglas en inglés).

A pesar del superávit comercial que Ecuador mantiene con la UE, el acuerdo comercial también facilita la entrada de bienes y servicios procedentes de este bloque. Por lo tanto, existe la posibilidad que el stock de dólares se reduzca si las importaciones superan a las exportaciones. Para evitar este posible peligro, es necesario mejorar la competitividad local en dos vías. La primera, se refiere al establecimiento de una política industrial a largo plazo que facilite el aumento de la productividad y esta competitividad industrial provea de condiciones adecuadas para el desarrollo de innovaciones y se establezcan políticas de fomento a la pequeña industria. La segunda se refiere exclusivamente al papel del sector privado. Tradicionalmente, este sector  ha demostrado un papel discreto en la búsqueda de mercados internacionales. Es imprescindible que este sector busque la internacionalización de sus bienes y servicios para que se aproveche adecuadamente las mejores condiciones en los mercados europeos.

Es necesario integrar en el análisis, además de los beneficios económicos directos, otros factores como fundamentaciones teóricas sobre los procesos de acumulación capitalista, las fases de su desarrollo, procesos de integración regional, la dinámica sociopolítica de las relaciones económicas internacionales y, sobre todo los efectos en la inversión y en la competitividad empresarial ecuatoriana.