NO PUEDE HABER ANÁLISIS ECONÓMICO SIN UBICARLO EN EL CONTEXTO DE LA SOCIEDAD

Por Bayardo Tobar

Se trata de afrontar los problemas del presente desde los grandes postulados de transformación. A fin de cuentas, nosotros, como dijo A. Camus: «No podemos estar al servicio de los que hacen la historia, sino de quienes la sufren».

Cerramos paréntesis y reiniciamos la publicación del Boletín Economía que se suspendió, coincidencialmente, en el número 100. No partimos de cero, sino de cien; por lo que la responsabilidad es mayor, ya que existe un legado que preservar y mejorar.
Ahora se le ha agregado al nombre la palabra sociedad: Boletín Economía y Sociedad, para insistir en el carácter social de la economía. No puede haber análisis económico sin ubicarlo en el contexto de la sociedad ecuatoriana y en el contexto de la economía y la sociedad capitalista global. Su orientación se inscribe en el pensamiento crítico frente al pensamiento único; en la economía moral frente a la economía convencional —de mercado—. Como dice el epígrafe de la columna del pensador mexicano Julio Boltvinik en el diario La Jornada: «El incremento del precio de pan puede contribuir al equilibrio de la oferta y la demanda, pero no resuelve el problema del hambre de la gente».

Es propio del pensamiento económico convencional negar la posibilidad, no digamos la existencia, de las crisis económicas en el capitalismo y, paradójicamente, ahora también del llamado «socialismo del siglo XXI». A pesar de ello, las crisis del capital y del sistema que los sostiene son cada vez más recurrentes y los períodos de reactivación más cortos. Sin caer en el catastrofismo y la tendencia a  derivar de la crisis económica el fin del capitalismo, es una obligación y un reto del boletín desarrollar una crítica frontal a las «respuestas» burguesas que incluyen, como queda dicho, las versiones oficiales del gobierno; contribuir al análisis de la naturaleza de las crisis, superar la tendencia a la simple descripción del fenómeno y, sobre todo, a analizar tanto sus efectos económicos como sus implicaciones sociopolíticas en una coyuntura política cargada de paradojas, contradicciones, conflictos e incertidumbre en el centro mismo del capitalismo, los Estados Unidos de Norteamérica, cuyo presidente electo, Donald Trump, se propone enfrentar las consecuencias negativas para los trabajadores blancos norteamericanos y las clases medias, consecuencias derivadas de los procesos impulsados por el propio gran capital norteamericano y europeo que solo puede reproducirse internacionalizándose, globalizándose.

El 2017 se presenta interesante y prometedor, no solo por las elecciones que pocas expectativas de cambio despiertan, sino por la reactivación de las luchas sociales en una perspectiva liberadora a nivel nacional y mundial. Una brillante oportunidad también para el Boletín Economía y Sociedad para aportar, en palabras de Agustín Cueva, a la finalidad última de las ciencias sociales «que es la de producir el análisis concreto de situaciones concretas, con miras a una transformación radical y definitiva de nuestra América». Para ello, desde luego, se necesita «cero tolerancia» —perdón por la trivialidad— a la superficialidad, el subjetivismo y la unilateralidad.