NI PERJUICIOS, NI BENEFICIOS AUTOMÁTICOS. RETOS DEL ACUERDO COMERCIAL CON LA UNIÓN EUROPEA

Por Santiago García

La adhesión al Acuerdo Multipartes implica para Ecuador la apertura consolidada sin aranceles de aproximadamente 95% de la oferta exportable nacional y, de contrapartida, una desgravación para el 76% de las importaciones desde Europa.

¿Cuáles son los alcances que tiene la adhesión de Ecuador al Acuerdo Comercial Multipartes entre la Unión Europea (UE) con Colombia y Perú, que previamente había entrado en vigencia en noviembre de 2011? En realidad, en el caso de nuestro país, hubo un proceso anterior con dos intentos fallidos, el primero bajo la perspectiva regional UE-Comunidad Andina (CAN) (20062007) y el segundo, la salida de Ecuador de las negociaciones que mantuvieron los países vecinos mencionados. Se retomaron las negociaciones a finales del 2013 y concluyeron en julio de 2014; posteriormente se aprobó el 26 de octubre de 2016 para, finalmente, tanto el Parlamento Europeo como la Asamblea Nacional de Ecuador, ratificar el acuerdo a finales de diciembre de 2016, con lo cual esta adhesión entró en vigencia el 1.º de enero de 2017.

Ahora bien, una vez concluido este largo proceso, queda la pregunta: ¿Qué se puede esperar en términos económico-comerciales de esta negociación? Una respuesta alternativa es que quedan grandes retos para el propio Estado, la empresa privada y las organizaciones comunitario-populares —solidarias y no solidarias—.  Las posibles oportunidades (ganancias) y los desafíos (amenazas) no deberían verse como automáticos, sino como parte de un proceso complejo de interrelaciones legales, institucionales, humanas y de recursos materiales. Visto así, es posible no cerrarse a ninguno de los bandos, catastrofistas ni triunfalistas.Cuáles son los alcances que tiene la adhesión de Ecuador al Acuerdo Comercial Multipartes entre la Unión Europea (UE) con Colombia y Perú, que previamente había entrado en vigencia en noviembre de 2011? En realidad, en el caso de nuestro país, hubo un proceso anterior con dos intentos fallidos, el primero bajo la perspectiva regional UE-Comunidad Andina (CAN) (20062007) y el segundo, la salida de Ecuador de las negociaciones que mantuvieron los países vecinos mencionados. Se retomaron las negociaciones a finales del 2013 y concluyeron en julio de 2014; posteriormente se aprobó el 26 de octubre de 2016 para, finalmente, tanto el Parlamento Europeo como la Asamblea Nacional de Ecuador, ratificar el acuerdo a finales de diciembre de 2016, con lo cual esta adhesión entró en vigencia el 1.º de enero de 2017.

La experiencia que va a dejar lo que se haga o deje de hacer para la implementación de este acuerdo comercial con una de las grandes potencias económicas como es la UE, va a tener relevancia para enriquecer el debate sobre el desarrollo socioeconómico del país en cuanto al rol de los mercados externos y la apertura como condición favorable o desfavorable para el cambio de los ejes de la acumulación, ahora básicamente alrededor del petróleo y de pocos productos primarios agrícola-pesqueros.

COMPROMISOS COMERCIALES ASUMIDOS

 La adhesión al Acuerdo Multipartes implica para Ecuador la apertura consolidada sin aranceles de aproximadamente 95% de la oferta exportable nacional y, de contrapartida, una desgravación para el 76% de las importaciones desde Europa, todo de forma inmediata una vez puesto en vigencia el acuerdo.  En el ámbito de las exportaciones, se abren mejores condiciones para el banano, el principal producto agrícola de exportación, el cual al finalizar las preferencias arancelarias del SGP+ en 2016, iba a ingresar a un período complicado de desventaja de precios frente a la competencia colombiana. Otro aspecto relevante tiene que ver con que un mercado de 28 países europeos es el primer destino de las exportaciones no petroleras de Ecuador, en el cual se encuentran involucradas alrededor de 1476 empresas ecuatorianas. Según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (FEDEXPOR), las micro, pequeñas y medianas empresas representan 32,5% de las exportaciones a la UE. Los principales rubros de exportación en la actualidad son plátanos, conservas de atún, camarones, cacao, rosas.

Por el lado de las importaciones, según el Servicio Nacional de Aduanas (SENAE), el acuerdo comercial implica cambios para 2565 partidas arancelarias, en el sentido de que se eliminan y en otros casos se reducen progresivamente. La desgravación inmediata aplica, por ejemplo, para licores y fertilizantes; 11% de los productos importados de la UE se desgravarán en un plazo de cinco años, que incluyen medicinas y maquinarias; 13% de los productos importados se desgravarán entre 7 y 10 años, incluyéndose vehículos. Cerca de cien productos agrícolas —arroz, maíz, papa, carnes, leche, quesos, cereales y sus derivados— quedaron excluidos o tienen ciertas condiciones especiales de desgravación. El país mantiene la prohibición de importación de bienes usados de todos los tipos. Los principales rubros de importación se relacionan con fibras sintéticas, productos químicos, pinturas, fertilizantes agrícolas, maquinaria, equipos.

Se hace necesario entender que este tipo de acuerdos no terminan en lo netamente comercial, sino que se abren a dimensiones tales como compras públicas, servicios, inversiones, etc. El Acuerdo Multipartes incluye un margen de preferencia para la oferta nacional, pero en concursos abiertos. Existen cláusulas de reservas para el manejo de los sectores estratégicos. En materia de propiedad intelectual, se protegen por 20 años los datos de prueba y  control de la apropiación ilegal de recursos de la biodiversidad

ALTERNATIVAS DE POLÍTICAS

Según el ordenamiento jurídico actual, la política comercial no es autónoma, es decir, no puede desligarse de las prioridades de la transformación productiva, que a su vez tiene una perspectiva de tipo de desarrollo endógeno a partir de la protección del aparato productivo nacional. Precisamente, la afectación a esta visión es la que mayor preocupación genera, en el sentido que se limitan o restringen las capacidades estatales de regulación y promoción productiva. En todo caso, lo importante es encontrar de forma dinámica las herramientas y los recursos necesarios para precautelar los intereses nacionales, tal como se explica en las siguientes líneas.

Estas políticas deberían partir de una visión estratégica, que podría ser definida a partir de tres grandes objetivos: i) la promoción productiva y de exportaciones debe generar mayor valor agregado; ii) se debe procurar el involucramiento de las PYME, por ser las principales generadoras de empleo, y abrir espacios para las organizaciones cooperativas-asociativas; y, iii) mayor atención a las importaciones de bienes de capital y tecnología para sustentar la transformación productiva.

Por otra parte, en un estudio realizado por el Centro de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés), se identificó que uno de los principales problemas que afectan a los exportadores ecuatorianos son las llamadas barreras invisibles del comercio exterior, o barreras no arancelarias. De una muestra representativa de exportadores, se concluyó que enfrentan varios problemas en la evaluación de la conformidad de la calidad, certificados de origen, formalidades en el despacho e inspección de las mercaderías, trámites en licencias de importación, entre otras; incluso tales problemas se encuentran mayoritariamente en el propio país.

Los retos para Ecuador exigen una respuesta clara y contundente para sacar el máximo provecho al posible acuerdo, con las siguientes alternativas: i) definición de una política integral de articulación de instituciones públicas de apoyo al sector privado y de las organizaciones comunitario-populares; ii) ejecución de un trabajo organizado del sector privado y sus gremios, para que no sean solo demandantes de necesidades, sino actores de su propio desarrollo; iii) participación de la academia como instancia de generación de conocimiento, especialmente en la integración de las PYMES a cadenas globales de valor y en la construcción de asociatividad y equidad; y, finalmente, iv) implementación de políticas defensivas para apoyar a sectores vulnerables como los campesinos y organizaciones comunitarias, en gran parte proveedores de los alimentos de las ciudades ecuatorianas.

CONCLUSIÓN

La necesidad de aupar nuevas fuerzas del desarrollo endógeno no necesariamente obliga a un auto-centramiento económico a ultranza. Lo más importante debería ser crear las condiciones para cambiar las dinámicas estructurales de la economía nacional. El Acuerdo Comercial Multipartes con la Unión Europea constituye un reto para el sector productivo del Ecuador y para la sociedad en su conjunto. El éxito depende, en gran parte, de la organización, información y trabajo conjunto entre las entidades públicas con los sectores empresariales y con las organizaciones comunitario-populares del país.